La astronomía está cimentada sobre caminos de observación, de cálculos, de relatos comunes e incluso de inventiva; de pensamientos cercanos a lo imposible que han ayudado a pavimentar el tránsito hacia las certezas que conocemos hoy. Como cualquier ciencia, la investigación recurre sin falta al pasado para aligerar el viaje, para entender lo que ya fue descartado o lo que antes no era posible mirar y ahora sí. Todos estos gestos que componen la astronomía suelen hoy estar consignados en artículos científicos y apenas unos libros de divulgación o de investigaciones extensas, necesarias y fundacionales; sin embargo, antes eran casi exclusivamente los libros esos contenedores de lo que se creía que era verdad. 

Los libros que aparecen en este listado reúnen casi 1800 años de observaciones, deducciones y fórmulas que ayudaron a comprender mejor el movimiento y la existencia de lo que se podía ver o intuir del universo. Son libros sustanciales, que se continúan entre sí formando una cadena de conocimiento. Son textos aún consultados así sea solo por la belleza de lo escrito y lo ilustrado y por ser muestra de un camino ya recorrido de una ciencia que aún tiene tantísimo por resolver. 

 

Almagesto
Claudio Ptolomeo
150 (tal vez)

Claudio Ptolomeo fue un astrónomo, geógrafo y matemático que vivió entre los años 100 y 170 d.C. Durante gran parte de sus días se dedicó a compilar en 13 tomos todo lo que sabía del cielo y así escribió lo que hoy se conoce como Almagesto. En él se hace referencia al sistema geocéntrico y el movimiento aparente de las estrellas y los planetas, además de una descripción de las 48 constelaciones clásicas y una catalogación de 1.022 estrellas. Los solsticios y los equinoccios, algunos estudios sobre la Luna, el paralaje y la duración del año son otros temas que pueden leerse allí. Es considerada la obra más relevante de la astronomía clásica. 

 

Sobre revoluciones de las orbes celestes
Nicolás Copernico
1543

Una vida dedicada a la observación del firmamento es lo que puede leerse en Sobre revoluciones de las orbes celestes. Nicolás Copérnico, astrónomo polaco, estudió e hizo numerosos apuntes sobre lo que veía cuando levantaba la mirada mientras pensaba que era el Sol el astro sobre el que giraban el resto de los cuerpos celestes. Esta publicación consistía en seis libros donde no solo expone su teoría heliocéntrica, sino también su concepción del universo donde hay solo ocho esferas desplegadas alrededor del Sol y en ellas se ubican los planetas en movimiento y las estrellas fijas y sin movimiento. Su pretensión era crear un modelo mucho más simple que el de Ptolomeo y también corregir los errores que este había cometido. 

 

Astronomía nueva
Johannes Kepler
1609

Johannes Kepler fue un astrónomo y matemático alemán nacido en una familia que le enseñó a observar el cielo y las contingencias que acontecían en él. Fueron su madre y su padre, curandera y mercenario respectivamente, los que le inculcaron la curiosidad por la astronomía. Aunque estudió ética, retórica, hebero y ciencias humanas, también vio algunas clases de ciencias en la Universidad de Tubinga donde se familiarizó con las teorías de Ptolomeo y Copérnico; terminó decantándose por la heliocéntrica y con esa premisa realizó observaciones para plantear las leyes del movimiento planetario. Son estas leyes, con especial atención en el movimiento aparente de Marte, las que aparecen en el libro Astronomía nova publicado en Praga y centrado sobre todo en explicaciones y elucubraciones matemáticas.

 

El mensajero sideral
Galileo Galilei
1610

Tal vez una de las contribuciones más reconocidas del astrónomo e ingeniero italiano Galileo Galilei es la mejora del telescopio; en El mensajero sideral, un breve tratado que publicó en 1610, describe lo que descubrió al utilizarlo: notó que la Luna no es lisa ni completamente esférica sino que tiene cráteres y montañas, vio algunas estrellas que no se habían observado antes y descubrió los satélites de Júpiter. Es en este libro que cuenta que observó lo que él llama los planetas mediceos que se conocen hoy con los nombres de Io, Europa, Calisto y Ganímedes. En un momento en el cual una hipótesis no era tal, sino más bien un hecho, las observaciones de Galileo cambiaban la imagen del cielo. 

 

Diálogos sobre dos sistemas del mundo
Galileo Galilei
1632

En una época en la cual seguía existiendo debate sobre si la Tierra era el centro del Universo y todo giraba a nuestro alrededor o si el Sol era el que cumplía ese papel central, Diálogos sobre dos sistemas del mundo fue una publicación casi necesaria. Galileo hace este documento divulgativo en el cual pone a conversar la visión ptolemaica y copernicana a través de tres personajes: Salvati que defiende a Copérnico y su visión (la cual también apoyaba Galileo), Simplicio que es el oponente conceptual y Sagredo que no tiene una postura definida, más una apatía a inscribirse a alguna de las partes. Este es un libro que en su momento servía como puente para obtener claridades a partir de las preguntas que los lectores podrían tener a priori en la cabeza. 

 

Principios matemáticos de la filosofía natural
Isaac Newton
1687

Al astrónomo Edmund Halley, famoso por calcular la órbita del cometa Halley, le tocó presionar a su amigo físico Isaac Newton para que publicara su libro Principios matemáticos de la filosofía natural. A Newton le daba algo de temor que otros se pudieran otorgar la autoría de sus ideas y por eso temía lanzarlo. En el libro están consignadas las tres leyes enunciadas por Newton sobre la inercia, la relación entre fuerza y aceleración y la acción y la reacción y otros conceptos que ayudan a crear una especie de fundamento completo sobre la física en la Tierra pero también sobre la astronomía. El lenguaje que atraviesa las páginas de Principios matemáticos de la filosofía natural es la geometría. 

 

Tratado de mecánica celeste
Pierre Simón de Laplace
Entre 1799 y 1825


Pierre-Simon Laplace fue un astrónomo y matemático francés que, entre otras cosas, planteó la teoría que decía que el sistema solar se había formado a partir de una nebulosa. Su obra más relevante es el Tratado de mecánica celeste y allí hace una disertación sobre el movimiento del universo acompañado de una revisión al modelo anteriormente expuesto por Isaac Newton con énfasis en los movimientos de Júpiter, Saturno y la Luna. En este libro, publicado por tomos en un periodo de seis años, habla sobre la gravitación universal, la composición del sistema solar, el movimiento de los cometas, entre otros temas. Es un trabajo completo que en algún momento se vio como definitivo.

Escrito por: Andrea Yepes