La NASA nos presenta su lista ¿Cuántas más se le ocurren a usted?
Desde el final del programa Apolo, personas de todo el mundo han estado pensando en volver a la Luna, y en lo que les gustaría hacer allí, ahora sí la NASA regresará. La agencia planea enviar nuevamente astronautas a la Luna antes del año 2020. Por eso consultaron a más de mil personas del mundo de los negocios, del ámbito académico y de 13 agencias espaciales internacionales para confeccionar una lista de 181 objetivos potenciales en la Luna.
La Luna podría ser un buen lugar para la radioastronomía. Un radiotelescopio en la cara oculta de la Luna estaría protegido del abundante ruido de radio de la Tierra y podría detectar frecuencias bajas usualmente bloqueadas por la atmósfera terrestre. Nunca se han realizado observaciones a estas frecuencias y abrir una ventana a este universo de baja frecuencia probablemente llevaría a muchos excitantes descubrimientos.
La Luna sería también un lugar excelente para estudiar las partículas de alta energía del viento solar, así como los rayos cósmicos del espacio profundo. El campo magnético de la Tierra y su atmósfera desvían muchas de estas partículas, por lo tanto ni siquiera los satélites en órbitas bajas alrededor de la Tierra pueden observarlas todas. La Luna prácticamente no tiene atmósfera, y pasa la mayor parte de su órbita de 28 días fuera de la magnetosfera terrestre. Con sensores situados en la Luna, se podría obtener un perfil completo de las partículas solares, lo cual ayudaría a revelar los procesos que tienen lugar en el interior del Sol, así como la radiación cósmica de agujeros negros distantes y de supernovas.
La Luna es en sí misma una mina de oro científica, un ejemplo cercano de formación planetaria, que prácticamente no se ha alterado con el paso del tiempo. Algunos científicos la denominan un "mundo fósil". La Luna es un cuerpo planetario pequeño, no dinámico, y su estado interior se ha conservado, en gran medida, desde el comienzo de la historia del sistema solar. El estudio de su interior brindaría a los científicos mucha información sobre cómo se separan y solidifican las capas internas de un planeta durante su formación.
Sin embargo, la ciencia representa sólo un tercio de los 181 objetivos. Más de la mitad de la lista enumera los muchos desafíos que implica aprender a vivir en un mundo extraño: desde mantener a los astronautas a salvo de la radiación y de los micrometeoros hasta establecer sistemas de generación de energía y comunicación, o cultivar alimentos en el árido entorno lunar, carente de aire.
Los astronautas se enfrentarían a los mismos problemas en una misión tripulada a Marte, de manera que mucha de la experiencia obtenida en la Luna se podría aplicar cuando la NASA finalmente envíe seres humanos al Planeta Rojo.
La Luna también podría proporcionar algunas creativas oportunidades comerciales: energía lunar obtenida de paneles solares, archivos de datos protegidos, minería de metales lunares, e investigación en condiciones de baja gravedad y alto vacío, sólo para mencionar algunas. De hecho, la explotación minera de la Luna podría llegar a producir combustible para cohetes, el cual se podría vender a operadores de satélites comerciales con el fin de que puedan acceder a sus satélites en órbita alrededor de la Tierra y efectuar tareas de mantenimiento. Además de cobrar a los turistas espaciales por la posibilidad de visitar la Luna, los empresarios interesados en hacer negocios relacionados con ella podrían realizar emisiones televisivas especiales desde la Luna para potenciar la publicidad, o podrían colocar un robot con control remoto sobre su superficie. La gente en la Tierra podría pagar por turnarse para controlar el robot por Internet, lo que le permitiría dar un paseo virtual por la superficie lunar repleta de cráteres. En resumen: ¡Que la imaginación sea su guía!
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